viernes, 30 de mayo de 2014

Sobre la transcripción: concepto y clasificaciones



Sobre la transcripción: concepto y clasificaciones
La realización de una transcripción es producto de muchas razones, la mayoría de las cuales dependen de las necesidades de un cliente concreto. Así, uno puede encontrarse con la necesidad de dejar constancia por escrito de algo que se ha dicho; distribuir el contenido de una ponencia en un soporte escrito; reducir el espacio de almacenamiento de unas grabaciones o poder buscar fácilmente cualquier información en una base de datos o biblioteca digital. 

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Aunque en algunos países se utiliza el verbo desgravar para hacer alusión a la transcripción, lo cierto es que en nuestra lengua la transcripción hace referencia al acto de transcribir, que tiene como significado “copiar” –escribir en una parte lo escrito en otra-, “transliterar” o representar elementos fonéticos, fonológicos, léxicos y morfológicos de una lengua o dialecto mediante un sistema de escritura.
Con esta definición y funciones, no es de extrañar que la transcripción haya desarrollado una verdadera tipología de formas de transcribir, como mostramos a continuación. Estas varían en función de la finalidad que va a tener el texto transcrito.

En primer lugar se puede hablar de transcripción literal. En este caso, la transcripción se realiza sobre todos los sonidos que se escuchan, escribiéndolos en el documento. Aquí se incluyen las palabras inacabadas, repetidas, los errores de pronunciación, etc. Los juicios o las pruebas judiciales son las situaciones para las que más se utiliza. 

A continuación destaca la transcripción natural. Es la forma más habitual de transcribir puesto que en ella se elimina toda la información que resulte irrelevante. Así, el resultado que se obtiene es un texto más natural, claro y con aspecto profesional. Sin embargo, es importante señalar que el uso de este tipo de traducción no hace cambiar las palabras o el significado de las mismas. Se pierde información, pero el sentido del mensaje permanece inalterado. 

En paralelo, también puede desarrollarse la transcripción fonética. Esta forma de transcribir un texto consiste en copiar los sonidos y traducirlos en símbolos. Esta modificación se realiza de acuerdo a las normas internacionales de fonética, por lo que se encuentra destinada a los expertos lingüistas y tiene escasa utilidad para el sector empresarial. 

Por último, también destaca la transcripción musical. La misma tiene lugar escuchando una melodía, independientemente del tipo que sea, pasando la información sonora a un pentagrama. Se trata de una modalidad de transcripción poco utilizada puesto que puede vulnerar los derechos de autor del compositor.

Con este listado de aplicaciones, ahora es más fácil entender el por qué del auge del servicio de transcripción. Aunque eso sí, para cumplir con sus funciones, ésta debe ser realizada por profesionales, los cuales ofrezcan una garantía de la calidad de su trabajo.