miércoles, 4 de junio de 2014

La traducción jurada: definición, pertenencia y productos de servicio



La traducción jurada: definición, pertenencia y productos de servicio
La traducción jurada de un documento hace referencia a la traducción de carácter oficial de un texto concreto. De la misma manera, la interpretación jurada es la transferencia lingüística oral, de cuyo contenido se responsabiliza un intérprete, la cual es realizada por norma general ante tribunales de justicia.

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Pero, ¿en qué consiste la traducción jurada? ¿Cuál es su finalidad y función? 
Se trata de una tipología de traducción concreta, la cual es necesaria ya que son varias las autoridades que demandan este servicio –fundamentalmente las instituciones académicas, los ministerios o los juzgados-. 

Así, una traducción se convierte en jurada tras ser consignada para ello a través de la firma del traductor y el sello correspondiente. Ambos reclamos les confieren la cualidad de documentos oficiales, obteniendo la misma validez que el original. En este sentido, la función y el rol del traductor es el de dar fe y constatar el contenido del texto original. 

No obstante, existen una serie de características que hacen de la traducción jurada se distinga de la traducción judicial ya que ésta puede realizarse en un contexto indeterminado así como que el texto puede pertenecer a cualquier temática. 

Es por ello que la traducción jurada se caracteriza únicamente por el formato específico que debe mantener en el momento de la presentación. De este modo, la entrega de la traducción jurada sólo puede realizarse en papel ya que éste tiene que incluir, como se dijo unas líneas más arriba, el sello y la firma originales del traductor jurado. 

En esta línea, el documento sobre el que se aplica la traducción jurada debe contener un formato concreto. En el caso español, las normas están configuradas en el real decreto 2002/2009. Un texto en el que quedan regulados aspectos como la manera de sellar la traducción, cómo debe contenerse la firma, así como cómo debe regirse el texto que contenga el documento. 

Esta normativa regula ciertos aspectos de las traducciones juradas, no todos, ya que son otros los criterios que se deben aplicar para utilizarlas. Así, las asociaciones oficiales de traductores han elaborado códigos de buenas prácticas. Y dentro de ellos, algunos de los aspectos más importantes son: la transcripción sin traducir aquellos textos en los que el traductor no esté habilitado para realizar la transcripción al idioma en el que está escrito; la transcripción sin traducir de las direcciones postales, nombres propios y las calificaciones académicas.

De la misma forma, se traduce de forma literal las instituciones, con el objetivo de evitar confusiones con las existentes en el país de destino y se adaptarán las abreviaturas, las cifras, horas y fechas, así como las expresiones escritas en caracteres no latinos.

Por último, los errores que contenga el texto original también son tratados en las traducciones juradas. En este sentido, las faltas tipográficas no se corregirán, sino que se describirán; y las partes del texto que resulten no legibles también serán descritas como tales.