lunes, 4 de agosto de 2014

Traduciendo textos publicitarios

No es necesario ver las ocho temporadas de Mad Men, la serie en torno a la publicidad más importante de la historia, para ser conscientes de la relevancia de este sector, así como de las ventajas que aporta a las empresas. Por ello, hoy en día es frecuente que las organizaciones inviertan en publicidad para mejorar sus beneficios. 

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Sin embargo, la inversión publicitaria es diversa y no se produce de manera homogénea: se utilizan distintos mensajes, distintos soportes y, como no podía ser de otra manera, distintos idiomas para llegar a cada público objetivo. En el caso de las marcas que exportan este último aspecto es fundamental, por lo que la publicidad deberá ser traducida a los idiomas destino de los mercados a los que se requiere llegar. 

En este sentido, todos sabemos que los textos publicitarios cuentan con una diferenciación con respecto a otro tipo de traducciones. De hecho, se trata de mensajes que no sólo comunican, sino que generan otros efectos en la audiencia como la sugerencia, provocación o evocación. 

Así, podemos señalar que la publicidad está destinada a la venta de productos o servicios y la traducción de los textos en los que va insertada, también. Por eso, a la hora de traducir los mensajes publicitarios debemos ser conscientes de que se esté transmitiendo el mensaje original, provocando en el receptor de dicha traducción las mismas percepciones que genera el texto original. 

De la misma manera, la traducción de textos publicitarios conlleva la realización de un trabajo correcto al que se añaden otros agregados. Éstos van desde las referencias culturales concretas de cada nicho de mercado al que ha sido traducida la publicidad hasta la confección coherente de los juegos de palabras y significados que utilizan. 

Por este motivo, se debe confiar en un traductor publicitario, un profesional de la traducción que además de ser capaz de traducir con calidad el textos aporte un valor añadido, trabajando con el mensaje que va a destinarse al público objetivo al que se dirige la campaña de publicidad. 

Una de las mejores opciones, en esta línea, es trabajar con un equipo de profesionales capaz de solucionar todas las necesidades que conlleva la traducción publicitaria. El mismo deberá contar además con un especial interés por la revisión final de cada trabajo, que persigue el objetivo último de dotar de mayor calidad al texto traducido.

Todo ello hará que la traducción de una campaña de publicidad concreta pueda adaptarse a otros mercados, conteniendo la esencia del mensaje original en el que ha sido concebida.