martes, 28 de octubre de 2014

¿Transmiten algunos idiomas la información más rápido?

El español, el japonés o el italiano son idiomas que se hablan rápido, dando la sensación a hablantes de otras lenguas de que se transmite la información a toda velocidad. Otros, como el alemán o el chino mandarín se hablan más lentamente. Pero ¿significa esto que los españoles transmitimos más información por segundo que los hablantes de otros idiomas del mundo?


Las lenguas más rápidas en hablar



 Según el estudio A cross-language perspective on speech information rate, realizado en la Universidad de Lyon en 2011 y publicado por la revista Language, la mayor parte de los idiomas transmiten la misma cantidad información en el mismo periodo de tiempo. La única diferencia reside en que algunos condensan más información semántica por sílaba que otros. Para llegar a esta conclusión, Pellegrino, Coupé y Marsico contabilizaron el tiempo que llevó a 59 personas leer en voz alta un mismo texto traducido a 7 idiomas: chino mandarín, inglés, francés, alemán, japonés, italiano y español. Calcularon la velocidad de la transmisión de la información, o, dicho de otro modo, cuánta información transmitían por segundo.


La lengua más rápida de las analizadas fue el japonés, con una media de 7,84 sílabas pronunciadas por segundo, seguida de cerca por el español, con 7,82 sílabas por segundo. 

La más lenta, el chino mandarín, condensa unas 5,18. Se le acerca el alemán, que también condensa bastante información por sílaba pronunciada: un alemán medio pronuncia unas 5,97 por segundo.


El estudio señala que aquellas lenguas que se hablan más despacio contienen más información semántica por cada sonido pronunciado que aquellas que se hablan más rápido. 

En proporción, transmiten la misma cantidad de información que las lenguas que se hablan rápido, ya que éstas transmiten poca información en cada sonido. Así, los resultados indican que la mayoría de las lenguas transmiten la misma cantidad de información por segundo, a una velocidad acorde a la capacidad de percepción normal de un adulto medio.