martes, 14 de octubre de 2014

La traducción de cómics

Dos cómics se encuentran en la lista de las 20 obras más traducidas del planeta: Las aventuras de Tintín, del belga Hergé, traducidas a 96 idiomas de todo el mundo y Las aventuras de Astérix, de los franceses René Goscinny y Albert Uderzo, que pueden leerse ni más ni menos que en 112 idiomas diferentes. 

Aunque las divertidas andanzas de estos personajes por el mundo justifican sin lugar a duda su éxito, no podemos dejar de preguntarnos: 

¿tienen los traductores también algo que ver en la gran acogida que estos cómics han tenido en todo el mundo?



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Los traductores de cómics tienen que enfrentarse a tres retos que diferencian su trabajo del de otros traductores literarios: entender el texto y la imagen como una unidad, adaptarse al espacio que los bocadillos dejan para el texto y hacer uso de un lenguaje muy especial.

Una narración gráfica

Debemos evitar la idea de que el texto en los cómics está en un segundo plano. A pesar de que la información visual predomina en algunos, en la gran mayoría texto e imagen forman una unidad.


Una dificultad añadida: los bocadillos

Aunque los traductores pueden reducir o ampliar el tamaño de la tipografía, no puede hacerse lo mismo con los bocadillos sin afectar a la imagen. Esta limitación de espacio crea muchos problemas al realizar traducciones entre idiomas cuyas palabras difieren mucho en cuanto a su longitud. Un ejemplo claro lo encontraríamos entre el inglés y el alemán: este último necesita normalmente muchos más caracteres para explicar una misma idea. Dado que el español es también una lengua que ofrece muy poca carga léxica por cada sílaba y tiende a realizar frases y palabras bastante largas, la traducción a nuestro idioma también presenta dificultades en este caso.


Un peculiar uso del lenguaje

Onomatopeyas, chistes, juegos de palabras… el lenguaje de los cómics suele buscar la espontaneidad y representar diálogos, ya que mucha de la información relacionada con el contexto se encuentra en la imagen. El traductor debe ser capaz de adaptar ese estilo coloquial y conversacional al nuevo idioma.

Debe atenderse también a las diferencias culturales: traducir un cómic de origen europeo o americano (como por ejemplo los de los famosos superhéroes de la Marvel) no presenta la misma dificultad que la traducción de algunos manga, por ejemplo, en los que la carga cultural es más grande. De ahí que los traductores de manga sean en muchas ocasiones grandes conocedores de la cultura japonesa.


Muchos traductores se especializan en la traducción de cómics, para resolver con más facilidad y profesionalidad las dificultades que presentan. Sin duda, algunas características que no debe faltar en estos traductores son la creatividad y (en gran parte de los casos) mucho sentido del humor.