lunes, 5 de mayo de 2014

Curiosidades en torno a la traducción literaria

Curiosidades en torno a la traducción literaria


Se trata de una de las extensiones más importantes de la traducción y probablemente pocos de nosotros nos hayamos dado cuenta de su incidencia en nuestra vida. Hablamos de la traducción literaria, un trabajo cuya función es determinante para que cada texto tenga sentido en el lector y haga llegar a éste el mensaje que el autor se había propuesto.

traducción literaria


Pero, ¿cuáles son los requisitos que debe tener un traductor literario? ¿Cuáles son los errores de estos profesionales que han pasado a la historia¿ ¿Y sus hazañas más importantes? De todo ello vamos a hablar en las próximas líneas.

Comenzando por los que consideramos aptitudes fundamentales con las que debe contar un traductor literario. En este sentido, la mayoría de los expertos responden al unísono. Y es que un traductor literario tiene que tener en cuenta las particularidades del texto literario y ser lo suficientemente sensible a captar su ritmo y musicalidad, facilitando la transferencia cultural de una mentalidad a otra.

Todos estamos de acuerdo en que traducir una obra de literatura no es igual que traducir un informe científico o cuyo lenguaje es altamente específico. Sin embargo, existen casos en la historia en los que las traducciones han tenido mucho de invención y poco de veracidad. Uno de los ejemplos más rocambolescos es el de Constance Garnett, autora de la traducción de casi setenta nombres de la literatura rusa y cuyo trabajo se recuerda por la rapidez, los errores sintácticos y gramaticales y reducía considerablemente la extensión de los textos.

Suyas fueron las traducciones de las obras de Tolstoi, Dostoievski y Gogol. Un trabajo que permaneció intacto casi un siglo, hasta que en los noventa se publicasen versiones más leales de estos textos a cargo de Pevear y Volokhonsky.

Este ejemplo nos lleva a reflexionar en torno a la finalidad de la traducción literaria y la importancia de la figura del traductor. De hecho, la inmensa mayoría de los casos no devuelven la versión de Garnett sino la contraria. Es el ejemplo de la obra del recientemente fallecido Gabriel García Márquez. Un trabajo –su versión en la lengua inglesa a cargo de Rabassa- que para muchos tuvo gran parte de la responsabilidad de que este escritor obtuviera el premio Nobel.

Así, los datos que debe contener una buena traducción se resumen en los siguientes: dar la impresión de que está escrita en el lenguaje original, reflejar el estilo que caracteriza a un determinado escritor y, por supuesto, adaptar todos los elementos que por barreras culturales dificultan la lectura, incluyendo aquí una postura subjetiva del traductor, aunque eso sí: en pequeñas dosis.


Sólo así podremos disfrutar de una lectura fiel a lo que ha querido señalar un autor, independientemente de cuál sea el idioma de destino y cuán difícil resulte la traducción del texto. Secretos que acabamos de revelar y que nos advierten de la importancia de una traducción profesional, eficaz y segura para cualquier obra literaria.