martes, 30 de diciembre de 2014

Las palabras que el DRAE deja sin traducción

Uno de los lanzamientos que mayor expectación ha tenido este año 2014 es la aparición de la nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española, presentado el pasado 17 de octubre. Sin embargo, como suele suceder en este tipo de acontecimientos, la actualidad del lenguaje va más deprisa que el trabajo de los académicos y existen determinadas palabras que este nuevo diccionario no presenta su traducción.

Ello se comprueba en la actualidad a través del uso de las tecnologías y la realidad de la globalización, pues ambas dimensiones han motivado el surgimiento y aparición de nuevas palabras, enriqueciendo cada idioma y que se han ido amoldando a la traducción de cada idioma. Sin embargo, existen una serie de palabras que a pesar de estos cambios no solo se han mantenido sino que continúan siendo únicas de la lengua original.

Palabras Diccionario Lengua Española sin traducción




Es de lo que nos vamos a encargar a continuación, comenzando por un término puramente español, como es el caso del vocablo “tuerto. Este término es de origen latino y se utiliza para las personas que solo ven bien a través de un ojo. En español es una palabra común pero no tiene traducción a otras lenguas. De hecho, la forma de referirse a ella en otros idiomas, como en inglés, sería a través de la fórmula the person who has one eye.

Algo parecido sucede con la palabra toska, de origen ruso. La misma se refiere a una sensación de angustia espiritual, sin causa definida por la persona que la padece. De esta manera, es complicado asociar una palabra como esta a un término similar en español y en cualquier otro idioma.

Sin embargo, todavía existen otros términos aun más complicados de traducir. Es el caso de ilunga. Se trata de un vocablo que pertenece a la lengua tshiluba, que únicamente se habla en la República Democrática del Congo. ¿Su significado? Dícese de aquella persona capaz de perdonar una ofensa por primera vez, pasarlo por segunda, pero no por tercera vez.

A continuación es imprescindible hablar de la palabra kyoikumana, procedente del japonés, lengua compleja donde las haya. Este término se refiere a la madre que presiona a los hijos para que obtengan logros académicos y personales. Difícil traducción en el caso español y por extensión, en la mayoría de las lenguas.

Sin movernos de oriente encontramos otro término sin traducción. Hablamos de la palabra filipina gheegle, que seguro escucharás si viajas a este país alguna vez. Así, su uso es común para nombrar a alguien que pellizque los mofletes de su mascota o de un bebé.  En España no existiría una palabra a secas sino una expresión entera, similar a ‘me lo como’.


Con este recorrido encontramos que existen términos que es muy difícil que ningún diccionario recoja, independientemente de la cultura o el avance de las tecnologías. Es la riqueza del lenguaje, que fomenta la conservación de términos que no se pueden traducir.