miércoles, 2 de julio de 2014

Los idiomas más complejos de traducir

Los idiomas más complejos de traducir

La traducción es un servicio que se realiza por medio de profesionales, especializados en la materia, y con experiencia al respecto. Sin embargo, todos estos especialistas coinciden en afirmar que existen lenguas más complejas que otras, cuya configuración interna resulta más difícil de conocer, aplicar y transmitir a otras lenguas.
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La introducción descrita en el párrafo anterior nos lleva a reflexionar en torno a cuáles son las lenguas más complejas a la hora de traducir, ya sea por su terminología, normas gramaticales, vocabulario o contenidos.

Para ello, comenzamos con el chino mandarín. En sus caracteres, una pequeña diferencia en el trazo simboliza un significado diferente. Se trata de una lengua que contiene cuatro tonos que solo difieren en la enunciación. Además, son frecuentes los números homófonos, y dependiendo del contexto en el que se apliquen su significado difiere notablemente.

En segundo lugar encontramos al árabe. En este caso se trata de su gramática el elemento más complicado a la hora de ser traducido. De hecho, este idioma utiliza un formato verbo-sujeto-objeto, fórmula a la que hay que añadir tres niveles de pluralidad. Además, en lo que respecta a los guiones, la mayoría de las letras contienen cuatro formas diferentes que varían según su ubicación en la palabra.

El top three de los idiomas complejos se cierra con el polaco, cuya mayor dificultad se encuentra en su alfabeto. El mismo se compara con el latín, pues se trata de una lengua flexiva, algo que hace que los nativos no dominen el idioma hasta que llegan a un mínimo de 16 años.

A continuación destaca el finlandés, un idioma que se caracteriza por ser extremadamente fonológico. De hecho, las reglas léxicas que lo contienen se determinan por cómo suenan. Esta norma establece que una palabra sólo puede contener dos vocales de una clase. ¿Fácil, verdad?

Le sigue de cerca, en lo que a complejidad se refiere, el idioma ruso. Una lengua que es difícil de traducir precisamente por las maneras en que las palabras establecen relaciones, generando nuevos vocablos. 

Asimismo, en esta línea se debe destacar el japonés, un idioma que se representa a través de caracteres diferentes y cuyo conocimiento está al alcance de pocos pues presenta entre 10.000 y 15.000 caracteres en total.


¿Acaban aquí los idiomas complejos?

Cierran el ranking de los más difíciles de traducir el estonio, el islandés y el alemán. Para quien requiera una traducción basada en ellos, lo mejor es que se sepa rodear de profesionales al respecto. 
Sólo así obtendrán garantías de que sus trabajos cuentan con la calidad y profesionalidad suficientes. Seguro que están de acuerdo con nosotros en estas afirmaciones.